Este derecho no es aplicable solo a los niños, sino a
toda la humanidad. Los niños, aunque no sean personas adulta
y maduras,
también opinan, tienen ideas, deseos y propuestas, y muchas son válidas. Por
ello, hay que respetar la libertad de expresión a todas las edades, y permitir
que los más pequeños expresen lo que piensan, para que puedan buscar, recibir y
difundir informaciones e ideas de todo tipo, además de desarrollar su
comunicación y sociabilidad.
Además, así es posible una mejor educación, orientada a los gustos y
preferencias de los niños, cosa que solo podemos conocer si ellos lo expresan.
También el niño debe ser escuchado, y ser valorada su
opinión seriamente en caso de estar en procesos judiciales o administrativos.
Claro está, en todos los casos la opinión debe ser valorada por los adultos
en función de la madurez y edad del niño.
Caballero.M. Con la tecnología de Google Sites
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